miércoles, 20 de enero de 2016

Pequeños tiranos

Un niño no nace malo como el de La Profecía, un niño, de hecho, se encuentra bastante perdido acerca de lo que está bien o lo que está mal. Las causas de que esos niños, que son como partituras en blanco, acaben sonando bien o mal dependerá de muchas cosas.

La Sociedad es permisiva

Los niños están muy bien informados acerca de sus derechos pero no de sus deberes. Seguro que todos habréis dicho u oído alguna vez: "Es que ya no puedes ni echarle una bronca a un niño porque te denuncia" Y sino, sus padres se encargan de darle a entender que él es como un principito al que nadie puede decirle una palabra más alta que la otra aunque el niño en cuestión falte al respeto.

Miedo al Trauma

Esta permisividad por parte de los padres viene, la mayoría de las veces, por miedo a que el niño quede traumatizado por una bronca o castigo. Desde aquí os digo, padres del mundo: Ningún niño se traumatiza por recibir disciplina, pero si puede traerle consecuencias nefastas para su vida la falta de ella. Tampoco os va a odiar toda la vida porque lo castiguéis cuando se lo merece. Claro que en el momento puede pensar o incluso decir barbaridades, pero ¿quién no? Apuesto a que mucho de nosotros hemos dicho un "te odio" a nuestros padres cuando eramos niños, o la típica "yo no pedí nacer" Pero son cosas que se dicen en caliente, los niños son niños pero saben donde herir. No olvidéis lo que hacíais de niños, papis.

Falta de Autoridad y Valores

Seguro que muchos de nosotros, cuando eramos pequeños, veíamos en nuestros mayores, ya fueran familiares, profesores o conocidos, una figura de autoridad. Nos enseñaban el respeto a nuestros mayores. Ahora todo eso ha cambiado, los niños no respetan a nadie, tienen claro que son intocables.

Niños Agenda

Como se explica muy bien en el libro (recomendado) de Pequeños Dictadores. Los niños hoy en día viven sujetos a un horario. Por la mañana colegio, luego comer, deberes, actividades extraescolares, horas de estudio... Casi no tienen tiempo para desarrollar sus capacidades creativas. Los padres ya no cuentan cuentos ni construyen naves espaciales con cajas de cartón, están acostumbrándose a la facilidad que les da tener todo el día organizado hora por hora. Esta genial que los niños aprendan lo que es el orden y la buena gestión del tiempo, pero ¡hey! ¡Que son niños! Es mucho más importante inculcarle valores como la empatía, la comunicación o el razonamiento antes, creo yo, que a ser tan súper organizados con su tarea. Queremos que sean competentes cuando sean mayores pero también queremos que sean personas con valores.

Padres con Miedo a Madurar

Existen tres formas de control: la autoridad, la competencia y la confianza. Pues bien, los padres de hoy en día, sobretodo los más jóvenes, sólo utilizan la confianza como forma de control. Quieren ser "enrollados" y no parecer ogros a ojos de sus hijos. Y es que una mesa de tres patas, si que quitas una, se cae. Hay que practicar las tres formas por igual porque los niños se dan cuenta de esto. Desde la primera vez que cedas al chantaje emocional, el niño sabrá como llevarte a su terreno. Por eso, hay que darle confianza, sí, pero también tener autoridad y dar buen ejemplo.

¿Qué pueden hacer los padres para evitar tener un minicaudillo en casa?

  • Primero que nada, recordar lo que sentían cuando eran niños y cómo les afectaban las cosas. Utilizar la empatía pero también nuestros recuerdos de la infancia. Además, siendo nuestros hijos, es muy probable que, por predisposición genética, afronten cosas de la misma manera que lo podrías hacer tú o que actúen de la misma manera que tú lo hacías de pequeño. Aprovechad vuestra pasada experiencia como niños y adolescentes.
  • Escuchar activamente, que el niño vea que lo que te está contando es importante para ti ya que para él lo es, por eso te lo está contando. Intervenir si lo veis necesario para dar vuestra opinión pero razonando, siempre con argumentos, lo de: "Esto es así porque lo digo yo que soy mayor y punto" no vale.
  • Interesarse por sus aficiones y animarlo a que potencie sus habilidades. "Si no quiere ir hoy a entrenar, déjalo, que no vaya" Tenemos que evitar que el niño pierda el interés por las cosas y acabe sin ninguna afición o hobbie. Esto, además, los mantendrá ocupados y activos.
  • No desacreditar a otro adulto delante del niño, así como no menospreciar figuras de autoridad como puede ser la policía o profesores.
  • Y, lo fundamental, aprender a decir NO