Estamos constantemente haciendo planes; para nuestro día a día, para estudiar, en nuestro trabajo...
Los planes no son ni más ni menos que estrategias que usamos para resolver una situación, lograr un fin o conseguir un estado ideal. Ese estado ideal es una representación mental que nos hacemos de dónde y cómo nos gustaría estar. Por lo tanto podemos decir que el estado ideal es nuestra meta.
Para lograr una meta es necesario que desarrollemos un plan de acción que podemos hacernos mentalmente pero yo siempre aconsejo apuntarlo todo, lo veremos mucho más claro.
Lo primero que debemos hacer es establecer una meta: ¿a dónde quiero llegar?, ¿qué quiero conseguir? Después hemos de decidir cómo vamos a actuar para lograr ese objetivo y ponernos en marcha. Es probable que nuestras acciones no nos lleven donde queremos a la primera, por eso debemos observar las consecuencias de esas acciones, detectar donde hemos fallado y cambiar algún punto de la acción.
Miller, Galanter y Pribram diseñaron un esquema que nos viene muy bien para formular nuestro plan de acción. El esquema TOTE (Test, Operate, Test, Exit) o lo que es lo mismo, Pueba-Acción-Prueba-Salida, se basa en un sistema ensayo-error cuyas partes se estructuran de la siguiente forma:
Prueba: Comparamos nuestro estado actual con el estado ideal que queremos conseguir.
Acción: Llevamos a cabo las operaciones correspondientes para lograr ese estado ideal.
Prueba: Volvemos a comparar nuestro estado actual con el ideal y valoramos nuestra satisfacción. Si no hemos logrado nuestros objetivos, debemos volver a la fase acción y esto lo haremos tantas veces como haga falta (siempre que partamos, se entiende, de la base de que nos hemos fijado una meta realista)
Salida: En esta última fase se supone que los dos estados, el actual y el ideal, coinciden y, por lo tanto, hemos logrado nuestro objetivo.
