miércoles, 24 de diciembre de 2014

Realización personal

En estas fechas navideñas, es costumbre promover valores como la solidaridad, el cariño, la bondad... ¡Pero yo no voy a hacer eso!
Para poder transmitir buenos sentimientos a los demás, primero debemos empezar por nosotros y si no estamos bien con nosotros mismos, difícilmente podremos ser de ayuda para otras personas.

La realización personal es un aspecto muy importante que debemos tener siempre en cuenta. Si no nos sentimos realizados, nos falta algo, nuestra autoestima se verá mermada y nuestra felicidad, incompleta. Por eso os traigo una serie de pautas para poder empezar a trabajar en sentirnos bien, útiles y realizados personalmente:


Potencia tus habilidades.
Todos somos buenos en algo. Siéntate y piensa: ¿Qué me gusta hacer? ¿Con qué trabajo (afición, deporte...) me siento bien al realizarlo? E intenta mejorar en eso practicando y/o formándote. ¡Aumenta tus conocimientos y aptitudes!

Sé realista.
No todos valemos para todo, y esto es algo que debemos tener presente. No trates de cambiar y hacer cosas que crees que son las que hoy por hoy garantizan el éxito si sabes que no vales para eso, estarás perdiendo el tiempo.

Piensa, actúa y reflexiona.
Cualquier meta que deseemos lograr debe partir de esta base. Debemos pensar dónde estamos, a dónde queremos llegar y cómo vamos a hacerlo y, después, actuar. No te frustres si no obtienes lo esperado, para eso esta la fase de reflexión donde valoraremos el resultado de la acción y nos servirá para ver en que hemos fallado.

El fracaso es aprendizaje.
En el caso de que hayamos fallado, debemos tomárnoslo como una forma de aprender para no cometer los mismos errores en el futuro y, por supuesto, nos debe dar fuerza para decir: ¡Esta vez lo haré mejor! De eso se trata superarse, ¿no? De hacerlo cada vez mejor.

Paciencia.
Como se suele decir, Roma no se construyó en dos días. Si vas con prisa corres el riesgo de dejarte cosas atrás y de no perfeccionar muchas otras. Ningún buen resultado llega de la noche a la mañana y nada bueno llega a nuestra vida sin esfuerzo. Queremos sentirnos realizados, ¿verdad? Pues eso solo lo conseguiremos con nuestro propio trabajo.

Podría extenderme muchísimo más en este tema pero mi política de publicaciones cortas, claras y amenas me lo impide ;) No obstante para enrollarme ya me tenéis en redes sociales para lo que sea.
¡Sed felices! ¡Y FELIZ NAVIDAD!

lunes, 22 de diciembre de 2014

¡La vida es chula!



La marca de ropa Desigual se ha caracterizado siempre por un diseño alegre, lleno de color, psicodélico incluso. Ahora so sólo pretenden vestirnos de manera colorida y desenfadada sino, también, vendernos esa manera despreocupada de tomarnos la vida.



Bajo su lema: "La vida es chula" Desigual, se dirige ese público femenino, jóven y de un poder adquisitivo por encima de la media, fomentando un estilo de vida independiente y moderno dónde, hacer aquello con lo que te sientas bien, está por encima de lo que los demás puedan pensar.

La marca catalana tiene bastante claro lo que quiere transmitir y no se anda por las ramas, denotando mucha seguridad. Sus spot pueden ser criticados aludiendo a que recurren al "éscándalo fácil" al mostrar, por ejemplo, a una chica a la mañana siguiente de acostarse con alguien o al mostrar a otra flirteando con un chico que acaba de cumplir 18 años.

 


Hablando claro y promocionando el buen rollo (muy en la línea de este blog), Desigual, logra, al menos, llamar nuestra atención, y un mensaje tan positivo se debe siempre tener en cuenta e intentar aplicar en nuestra vida :)



viernes, 19 de diciembre de 2014

Adolescentes, smartphones y RRSS

Últimamente vemos cada dos por tres en televisión cómo los smartphones se han convertido en una herramienta indispensable para los adolescentes. Chicos y chicas que a la temprana edad de 12 años ya tienen su primer teléfono inteligente del que no se separan ni un segundo.

También es común ver estudios que certifican que esto, obviamente, no es bueno, que la edad mínima recomendada para tener un smartphone es a los 15 años. Con esto no sólo pretenden evitar que los chavales hagan mal uso del teléfono sino que dejen de hacer otras cosas tan básicas como comunicarse cara a cara con sus compañeros.
Dichos estudios nos dicen también que, de media, entre teléfonos y ordenadores, los adolescentes dedican unas 6 horas al día a estar conectados a redes sociales, whatsapp...
Si a las 24 horas que tiene el día, le restamos las 6 horas de clase, las 8 horas de sueño (más o menos), 2 horas más para almorzar y cenar y alguna que empleen en estudiar, nos quedan 7 horas. Como podemos ver, no les queda mucho tiempo para realizar algún deporte o tener algún hobbie.

Cómo emplean ese tiempo en redes sociales es lo verdaderamente preocupante. 

Pensemos por un momento, los que tenemos alrededor de 25 años o más, cómo habríamos usado nosotros ésta tecnología de haberla tenido con 14 años, en aquella época donde nos creíamos más que nadie y nuestras hormonas estaban en plena ebullición.
Los de mi época teníamos el Messenger, es verdad, pero sólo lo podíamos usar en nuestras casas. Ahora, gracias a los smartphones, la persona puede estar conectada 24horas al día, en cualquier parte y, encima, con mayor privacidad ya que el teléfono movil es menos susceptible de ser compartido que el PC.

Todos somos valientes tras una pantalla.

Gracias a esta privacidad y a esta capacidad ilimitada de comunicación, los adolescentes se sienten más poderosos. No hay más que entrar en facebook, twitter o youtube para darse cuenta de que están creando un contenido que, puede hacerles populares, pero no de la forma que ellos creen.
Otros no se centran en crear contenido, sino en criticar y machacar el contenido de los demás de una forma preocupantemente agresiva. Como cualquiera dé una opinión negativa acerca del grupo de música o youtuber favorito del momento, pueden llegarle desde insultos hasta amenazas de muerte.

¿Se puede evitar todo esto?

Desde las páginas, seguro que sí, revisando asiduamente el contenido y teniendo mas control sobre el mismo, eliminando aquellas cuentas nocivas para la comunicación.

Desde casa también se puede evitar, simplemente, no facilitando el acceso a smartphones y controlando las horas que pasan los chicos en redes sociales. Si solo disponen de 2 horas diarias para conectarse es menos probable que pierdan el tiempo grabando vídeos para insultar a alguien, emplearán ese tiempo en ponerse al día con sus notificaciones de Facebook y Twitter o ver los nuevos videos de sus youtubers, y no les dará tiempo de nada más.

Para los padres es más fácil ceder y comprarle a sus hijos un smartphone para que no les vuelvan locos, pero esa no es la solución. Incentivadles, motivadles a ocupar esas horas en otras cosas, que no paren ni un segundo. Llevádlos a practicar algún deporte, incluso practicadlo vosotros con ellos. Salid al cine, a comer, al parque de atracciones, a un museo, a un concierto... Haced que no tengan tiempo para pasar pegados al teléfono.
Esto es más difícil que comprarles el smartphone y dejarlos con sus cosas, pero nadie dijo que ser padre fuera fácil ;)

jueves, 18 de diciembre de 2014

Logra tus objetivos de Año Nuevo

En estas fechas es costumbre que nos marquemos una serie de metas de cara al año que está por llegar. Ponernos a dieta, dejar de fumar, empezar a estudiar en serio... son varios de los propósitos que escuchamos o que nos planteamos en este mes de Diciembre.

Si vosotros también tenéis una lista de propósitos para el nuevo año, dejádme daros unos consejos para que logréis vuestros objetivos con éxito:

-Apuntar. Esa lista mental debe convertirse en una lista física. Escribid exactamente lo que pretendéis cambiar y como lo vais logrando mes a mes o semana a semana. (Apuntar las horas de ejercicio que hacemos, los kilos que perdemos, los cigarros que nos fumamos...)

-Ser realista. No marcarse metas que sabemos de sobra que no vamos a lograr por nuestro ritmo de vida o nuestras circunstancias personales.

-No hay que pretender cambiar desde el día 1 de Enero, los propósitos deben ser algo con lo que podamos trabajar de manera progresiva durante todo el año. Por ejemplo; si decides dejar de fumar, no quieras hacerlo de un día para otro, sigue fumando y, poco a poco, ve reduciendo. ¡Tienes todo un año para lograr tus objetivos!

-Cuidado con las dietas. No empezar a quitarse alimentos a lo loco ni de golpe. Al igual que en el punto anterior, debe ser algo progresivo y siempre consultándolo con el médico.

-Cuéntaselo a la gente. Cuanta más gente sepa de nuestros propósitos, más nos costará tirar la toalla por miedo a que la gente se lleve una decepción de nosotros o por miedo a ese "sabía que no lo ibas a cumplir" Siempre digo que no debemos preocuparnos por lo que los demás piensen de nosotros como personas pero, en este caso, podemos utilizar eso a nuestro favor.

-Y por último, prémiate. Como si se tratara de un juego, ofrécete un premio cada vez que logres un objetivo marcado. Esto te ayudará a seguir motivado.

martes, 16 de diciembre de 2014

¿Y por qué no?

Nos pasamos la vida acatando normas.
Estas normas oficiales y escritas que se encargan de decirnos lo que podemos y no podemos hacer, están por todas partes.

Si la incumples, la pagas. La ley esta para eso y, si queremos formar parte de la sociedad, vivir medianamente civilizados o, simplemente, entrar en ese bar que nos encanta y donde no podemos fumar, debemos cumplirla.

Teniendo tantísimas normas reconocidas como tales, me fascina cómo el ser humano, en su increíble afán de complicarse aún más la vida, crea otras serie de directrices que, pese a que su incumplimiento no conlleva sanción alguna, al no cumplirlas, no se puede considerar que estás dentro de lo normal.

¿Qué es lo normal? O mejor dicho, ¿Qué NO es lo normal? ¿Normal es lo mismo que correcto? ¿Quién decide lo que es normal y lo que no?
Por ejemplo; caminar por el bordillo de las aceras haciendo equilibrio siendo adulto, ¿no es normal? ¿es incorrecto? Tendemos a juzgar una actitud fuera de lo normal agregandole algún tipo de patología psicológica o, más sencillo, decimos que esa persona está loca.
Intentamos buscar una explicación a esa actitud que nos choca, que no estamos acostumbrados a ver, preguntándonos por qué esa persona está haciéndo eso. Y yo pregunto:

¿Por qué no?


Deberíamos hacernos esta pregunta más a menudo. Cuando nos apetezca hacer algo que consideramos que para el resto del mudo está "fuera de contexto" pero que no incumple ninguna ley, deberíamos preguntarnos ¿por qué no hacerlo?
Nosotros mismos nos ponemos esos límites que no estan recogidos en ningun sitio. Nadie nos prohíbe salir a la calle con un tutú de bailarina, nadie va a sancionarnos por saltar sobre un charco, no iremos a la cárcel por pisar sólo la franja pintada de un paso de cebra porque nos hemos imaginado que, de pisar el asfalto sin pintar, caeremos al vacío.

¿Quieres empezar a ser un poco más libre? Empieza por no ponerte límites absurdos. :)