Hoy quiero hablar de la última película que he visto y me ha encantado: Inside Out (o Del revés en España) La historia trata de una niña, Riley, que se tiene que enfrentar de golpe al gran paso a la adolescencia y a un cambio radical de vida al tenerse que mudar con sus padres a otra ciudad. La cabeza de Riley, al igual que la nuestra, está guiada por las emociones, en el caso del film de Pixar, por la alegría, la tristeza, el miedo, la ira y el asco o desagrado. Obviamente que hay muchas más pero sería imposible hacer una película con todas.
Alegría intenta que Tristeza intervenga lo menos posible en la vida de Riley ya que cuando ésta toca cualquier recuerdo, lo transforma en un recuerdo triste. Esto es perfectamente real. A todos nos ha pasado que recordamos algo en un momento en el que estamos tristes y automaticamente recordamos mas aspectos tristes de ese momento. Y es que la tristeza es muy importante.
Ahora la pregunta: ¿es malo sentir tristeza? O más concretamente: ¿es mejor experimentar ese sentimiento lo menos posible?
La tristeza, al igual que el resto de las emociones, nos ayuda a tomar decisiones y actuar. Sin tirarme mucho el folio, cuando experimentamos cualquier emoción en un grado considerable, se queda grabado con fuerza en nuestro cerebro. Y no sólo lo que sentimos nosotros, está demostrado que las personas que nos criaron durante los primeros años de vida influyen poderosamente en nuestra mente emocional. Por ejemplo, si tu madre gritaba como una histérica cuando veía una cucaracha es más que probable que tú acabes haciéndo lo mismo y, cuando veas una cucaracha, automáticamente sentirás miedo. Esto ocurre porque esa información que recogen tus ojos pasa directamente a la amígdala (cerebro emocional) antes que al neocórtex (cerebro pensante) Esto ha sido algo fundamental en nuesta evolución y supervivencia
ya que saber distinguir peligros, amenazas y situaciones dañinas para nosotros es vital. ¡Menos mal que no iba a liarme!
También es importante la tristeza porque nos ayuda a desahogarnos (sin llegar a la depresión) y a superar pérdidas.
Mostrarse triste no es malo. Puede que de pequeño alguna vez te dijeran eso de "No llores que te pones feo" o si te caes, "no fue nada, no llores" (esto puede ir acompañado de risas falsas y palmadas como si hubiese que montar una fiesta para no llorar :D) Por eso puede que relacionemos el sentirnos tristes con algo malo pero no lo es. Tampoco la cuestión es ir dando pena arrastrándose por las esquinas como el personaje de Pixar.
Creo que la película trata muy bien este complejo tema y lo adapta para que todos lo podamos entender. Los recuerdos importantes, esa canción que se nos pega irremediablemente e incluso el mundo de los sueños, una de mis partes favoritas. No creo que los niños, sobretodo los más pequeños, lleguen a comprender verdaderamente el mensaje de esta película y la importancia de ese personajito azul, pero sin duda podrán disfrutarla y seguro que algo aprenderán. Y es que de todo se aprende, hasta de la tristeza.


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