¿Cuántos reconocimientos hacia nosotros mismos escuchamos cada día? ¿Cuántos "bien hecho"? ¿Cuántos halagos recibimos?
Es mucho más probable que recibamos críticas que halagos pero eso no nos extraña en absoluto ya que nosotros también emitimos críticas a punta pala. Porque somos criticones, nos encanta ;)
"Siempre me dices lo que hago mal pero, ¿y lo que hago bien? ¿Qué?" Si alguna vez dijiste o pensaste esta frase o alguna parecida a tus padres cuando eras niño sabrás lo frustrante que es que no reconozcan tu buen hacer.
Desde muy temprana edad nos empezamos a dar cuenta de lo importante que es para nosotros sentir que los demás estiman y valoran lo que hemos hecho bien y de lo que puede llegar a minar nuestra autoestima el que estemos constantemente recibiendo críticas.
Se supone que cualquier trabajo o tarea que estemos desempeñando la debemos hacer bien, por eso solemos emitir muy pocos halagos, porque damos por sentado que el hacerlo bien es lo lógico, lo correcto, y no necesita un premio en forma de alabanza... ¡Pues no! Para mantener lo mejor posible un equilibrio emocional necesitamos tanto de cal como de arena, incluso necesitamos recibir más halagos que críticas ya que no nos afecta en la misma magnitud las buenas palabras que las malas. Tendemos a magnificar lo malo y a paliar lo bueno.
Que debemos mantener nuestra autoestima alta está claro, ya sea con lo que nos viene de fuera como con lo que trabajamos desde dentro, lo malo está cuando llegamos a depender del reconocimiento de los demás para mantener esa autoestima alta.
Existen personas que continuamente buscan la aprobación de los demás para sentir que pueden creer en ellos mismos. Son incapaces de alimentar su autoestima desde dentro e incluso valoran más la opinión de los demás que la suya propia.
Si crees que te pasa esto o, simplemente, quieres echarte una manita para creer más en ti mismo y subir esa autoestima te recomiendo lo siguiente: Siendo realista pero sin ser muy modesto, haz una lista de las cosas que se te da bien hacer, de tus virtudes. Apunta todo aquello en lo que TÚ sepas que eres bueno, sin miedo, nadie tiene porque leerla ni juzgarte. Incluso puedes preguntar a gente de tu alrededor qué virtudes ven en ti o que cosas creen que haces bien y añadirlas a esa lista. Cada vez que te sientas poco realizado o que tengas la sensación de que no valoran lo que haces, leela con convencimiento. Siempre lo digo: APUNTA! Todo adquiere otra perspectiva si lo vemos escrito.
Obviamente, y siempre desde el respeto, debemos comunicar a los demás cuando nos sentimos así. Si creemos que lo merecemos, no hay que tener miedo de reclamarlo. Es cierto que muchos jefes o altos cargos jamás reconocen un trabajo bien hecho a un empleado para que "no se le suba a la cabeza" o para que "no se relaje". Pero una buena política interna de empresa debe hacer hincapié en reconocer los méritos a sus trabajadores lo cual hará que estén mas motivados, que trabajen mejor, que se sientan realizados y ÚTILES y evitará que caigan en la frustración.

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