También es común ver estudios que certifican que esto, obviamente, no es bueno, que la edad mínima recomendada para tener un smartphone es a los 15 años. Con esto no sólo pretenden evitar que los chavales hagan mal uso del teléfono sino que dejen de hacer otras cosas tan básicas como comunicarse cara a cara con sus compañeros.
Dichos estudios nos dicen también que, de media, entre teléfonos y ordenadores, los adolescentes dedican unas 6 horas al día a estar conectados a redes sociales, whatsapp...
Si a las 24 horas que tiene el día, le restamos las 6 horas de clase, las 8 horas de sueño (más o menos), 2 horas más para almorzar y cenar y alguna que empleen en estudiar, nos quedan 7 horas. Como podemos ver, no les queda mucho tiempo para realizar algún deporte o tener algún hobbie.
Cómo emplean ese tiempo en redes sociales es lo verdaderamente preocupante.
Pensemos por un momento, los que tenemos alrededor de 25 años o más, cómo habríamos usado nosotros ésta tecnología de haberla tenido con 14 años, en aquella época donde nos creíamos más que nadie y nuestras hormonas estaban en plena ebullición.
Los de mi época teníamos el Messenger, es verdad, pero sólo lo podíamos usar en nuestras casas. Ahora, gracias a los smartphones, la persona puede estar conectada 24horas al día, en cualquier parte y, encima, con mayor privacidad ya que el teléfono movil es menos susceptible de ser compartido que el PC.
Todos somos valientes tras una pantalla.
Gracias a esta privacidad y a esta capacidad ilimitada de comunicación, los adolescentes se sienten más poderosos. No hay más que entrar en facebook, twitter o youtube para darse cuenta de que están creando un contenido que, puede hacerles populares, pero no de la forma que ellos creen.
Otros no se centran en crear contenido, sino en criticar y machacar el contenido de los demás de una forma preocupantemente agresiva. Como cualquiera dé una opinión negativa acerca del grupo de música o youtuber favorito del momento, pueden llegarle desde insultos hasta amenazas de muerte.
¿Se puede evitar todo esto?
Desde las páginas, seguro que sí, revisando asiduamente el contenido y teniendo mas control sobre el mismo, eliminando aquellas cuentas nocivas para la comunicación.
Desde casa también se puede evitar, simplemente, no facilitando el acceso a smartphones y controlando las horas que pasan los chicos en redes sociales. Si solo disponen de 2 horas diarias para conectarse es menos probable que pierdan el tiempo grabando vídeos para insultar a alguien, emplearán ese tiempo en ponerse al día con sus notificaciones de Facebook y Twitter o ver los nuevos videos de sus youtubers, y no les dará tiempo de nada más.
Para los padres es más fácil ceder y comprarle a sus hijos un smartphone para que no les vuelvan locos, pero esa no es la solución. Incentivadles, motivadles a ocupar esas horas en otras cosas, que no paren ni un segundo. Llevádlos a practicar algún deporte, incluso practicadlo vosotros con ellos. Salid al cine, a comer, al parque de atracciones, a un museo, a un concierto... Haced que no tengan tiempo para pasar pegados al teléfono.
Esto es más difícil que comprarles el smartphone y dejarlos con sus cosas, pero nadie dijo que ser padre fuera fácil ;)

No hay comentarios:
Publicar un comentario