martes, 16 de diciembre de 2014

¿Y por qué no?

Nos pasamos la vida acatando normas.
Estas normas oficiales y escritas que se encargan de decirnos lo que podemos y no podemos hacer, están por todas partes.

Si la incumples, la pagas. La ley esta para eso y, si queremos formar parte de la sociedad, vivir medianamente civilizados o, simplemente, entrar en ese bar que nos encanta y donde no podemos fumar, debemos cumplirla.

Teniendo tantísimas normas reconocidas como tales, me fascina cómo el ser humano, en su increíble afán de complicarse aún más la vida, crea otras serie de directrices que, pese a que su incumplimiento no conlleva sanción alguna, al no cumplirlas, no se puede considerar que estás dentro de lo normal.

¿Qué es lo normal? O mejor dicho, ¿Qué NO es lo normal? ¿Normal es lo mismo que correcto? ¿Quién decide lo que es normal y lo que no?
Por ejemplo; caminar por el bordillo de las aceras haciendo equilibrio siendo adulto, ¿no es normal? ¿es incorrecto? Tendemos a juzgar una actitud fuera de lo normal agregandole algún tipo de patología psicológica o, más sencillo, decimos que esa persona está loca.
Intentamos buscar una explicación a esa actitud que nos choca, que no estamos acostumbrados a ver, preguntándonos por qué esa persona está haciéndo eso. Y yo pregunto:

¿Por qué no?


Deberíamos hacernos esta pregunta más a menudo. Cuando nos apetezca hacer algo que consideramos que para el resto del mudo está "fuera de contexto" pero que no incumple ninguna ley, deberíamos preguntarnos ¿por qué no hacerlo?
Nosotros mismos nos ponemos esos límites que no estan recogidos en ningun sitio. Nadie nos prohíbe salir a la calle con un tutú de bailarina, nadie va a sancionarnos por saltar sobre un charco, no iremos a la cárcel por pisar sólo la franja pintada de un paso de cebra porque nos hemos imaginado que, de pisar el asfalto sin pintar, caeremos al vacío.

¿Quieres empezar a ser un poco más libre? Empieza por no ponerte límites absurdos. :)




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